jueves, 4 de julio de 2013

Infancia es Destino

Todos sabemos que en nuestros primeros años de inocencia, es cuando se desarrolla la mayor parte del cerebro, la familia desarrolla los valores y los conceptos que nos regirán el resto de nuestras vidas, años mozos en los que todo es felicidad, no te preocupa de donde viene la comida, nuestra mayor preocupación es donde esconder los vegetales cocidos que no nos gustaban y de donde vienen los dulces, nos preocupa no tener el juguete de moda y aún así a veces éramos más felices aún con las grandes cajas en las que empaquetan un refrigerador o una estufa; la imaginación no tiene limites.

En mi caso formo parte de los niños ochenteros, para algunos, la famosa “Generación X”, (que denominación tan horrible, siempre me imagine que es por que parece que mi generación pulula como un insecto alrededor de una bombilla, sin dirección y sin un fin en concreto); pero aún así, a esta generación le toco vivir grandes sucesos históricos, como el final de la guerra fría y la constante amenaza de los socialistas, el nacimiento del capitalismo salvaje, la caída del muro de Berlín e inclusive el paso gigantesco que dio la humanidad al desarrollar Internet; así es mi generación fue la primera en estudiar con computadoras.

Como buen mexicano, crecí en una familia de clase media, rodeado de tíos y tías y sobre todo de primos, que más que primos eran compañeros de juegos y siempre estábamos afuera jugando, no había tanto peligro en las calles, podías mandar a un niño de ocho años a la tienda de la esquina (porque realmente había una tienda casi en cada esquina o al menos en mi colonia); los refrescos y los dulces no engordaban a los niños por la constante actividad que se tenía, no había diabetes y los casos eran muy aislados, según recuerdo, de niño nunca conocí a alguien diabético.

Los juguetes eran casi irrompibles, las niñas no tenían noción de los estereotipos de la Barbi, mis primas siempre se la pasaban vistiendo a las muñecas de todo tipo de profesionistas o empleadas, no tenían noción de que ya estaban siendo asimiladas al sistema, hasta en la televisión había caricaturas con violencia ficticia en el espacio o en planetas lejanos,, no teníamos noción de la guerra o más bien no conceptualizamos en toda su justa dimensión la palabra “guerra”, la única guerra se hacia con globos llenos de agua o con bolitas de papel, a veces había heridos con resfriados leves o de algún arañazo pero nunca un muerto, aunque ello no implicaba que no existieran a lo largo y ancho del mundo.

El mundo de un niño es amplio porque tiene la imaginación y la inocencia a su lado, tan simple que todo tiene una explicación sin tabúes ni prejuicios, inclusive tampoco existe bondad o maldad todo es tan equilibrado.

No he conocido persona alguna que en general no haya tenido una infancia feliz, lo que si he conocido es que existen personas que tuvieron acontecimientos en la infancia que determinaron su carácter de odio y amargura, eso no es propio de una generación, eso es general en la humanidad y en todos lados.

Las caricaturas en mi caso crearon los arquetipos propios del desarrollo de mi personalidad, por ejemplo, Teela de la llamada He Man y los Amos del Universo, quien la visualiza no podrá negar que de niño se mostraba admiración y de adolescente se mostraba deseo, no es que uno busque siempre una Teela pero la costumbre de tenerla como imagen femenina diferente a la de mamá resulto determinante en mi.

Podría mencionar otras caricaturas pero pienso que cada una debe tener su propio apartado, ahora bien todas ayudaron quiérase o no a forjar nuestras personalidades, porque en todos mis amigos a veces encuentro razgos de Leon-O o de Skeletor o de 30-30, uno que otro parece Orco o Beast Man, inclusive puede uno llegar a tener algo de Anthony Ardley o de Marcos, estos dos últimos héroes de Candy Candy y Sandy Bell, mi primo parece Remy y una prima definitivamente es Corazón Alegre.

En conclusión si tuviste una infancia feliz, procura quedarte con la felicidad por las cosas simples y sin complicaciones propias de esa época, en la que todo tenía solución, obviamente, pienso que ese es en general el aprendizaje que nos deja el término de “infancia feliz”, por que existen otros procesos de maduración de la personalidad que también producen el sentimiento de felicidad pero eso es otra historia.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario